
Alfonso Sánchez Díaz
Licenciado en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid, especializado en Zoología, con Matrícula de Honor en su proyecto final, Estudio preliminar de la edazofauna del Pinar de Hoyocasero.
Actualmente ejerce como profesor de refuerzo del Programa de Rufuerzo, Orientación y Apoyo (PROA) que ofrece la Comunidad de Madrid para los alumnos con dificultades en el terreno escolar.
¿Tuvo claro desde siempre que quería ser profesor?
La verdad es que no, nunca me lo había planteado.
Entonces, ¿qué le movió a elegirlo?
Mientras estudiaba la carrera me dediqué a dar clases particulares a alumnos de la ESO. La experiencia del trabajo con esos alumnos despertó en mí el interés por la docencia. Además, yo soy licenciado en Biología, y tengo dos alternativas: docencia o investigación. El mundo de la investigación no me atrae demasiado y, sin embargo, la docencia me resulta muy interesante.
¿Se ve toda la vida dedicándose a esto o por el contrario le gustaría hacer otras cosas?
Me veo como profesor el resto de mi vida, pero me gustaría compaginar mi trabajo con otras cosas. Por ejemplo, estudiar otra carrera o hacer una tesis doctoral algún día; aunque como te he comentado la investigación no es lo que más me gusta.
En la actualidad las cifras de maltrato al profesorado son alarmantes, usted desde su posición como profesor, ¿qué nos puede contar?
Es un tema preocupante, que está a menudo en las noticias. Creo que está entre las principales preocupaciones de los profesores de hoy en día. Es verdad que en los últimos años el número de agresiones a los profesores parece haber aumentado y deberíamos preguntarnos por qué. La falta de respeto a la figura del profesor se está generalizando.
¿Qué opina sobre este tema?
Creo que la figura del profesor está bastante desprotegida. La verdad es que no existen medidas que resulten eficaces para sancionar a los alumnos que agreden a sus profesores o a otros alumnos. Además, en muchos de los casos, ni siquiera se cuenta con el apoyo de las familias, pues los padres se ponen de parte de sus hijos, aunque hayan cometido actos deplorables. Los jóvenes agresores se quedan con la sensación de que lo que han hecho no es grave ni tiene tanta importancia.
Entre los educadores estos maltratos emocionales generan frustración y, en algunos casos, degeneran en depresiones o crisis de ansiedad, ¿tiene usted miedo que al ser tan joven, los alumnos le tomen menos enserio y pueda llegar a sufrirlo en primera persona?
Es verdad que al ser joven los alumnos pueden tenerte menos respeto y esto puede ser un problema. Sin embargo, también les resultas más cercano, más próximo a ellos. Pueden hablar contigo de temas que les interesan y que quizá no se atreverían a tratar con alguien mayor. De esta forma puedes intentar ganarte su confianza, y esto puede ser una gran ventaja.
¿Cómo cree que reaccionaría si viviera en 1º persona esta situación?
No lo sé. Supongo que es una situación muy complicada. Intentaría mantener la calma y no perder los papeles, pero soy consciente de que me resultaría complicado hacerlo.
¿Cómo es el día a día de un profesor de un grupo de alumnos como el que usted da?
Bueno, al ser profesor de apoyo paso cuatro horas a la semana con los alumnos. Hasta ahora no he tenido problemas serios, sólo que en ocasiones resulta difícil que los chavales se tomen en serio las actividades y aprovechen bien el tiempo de las clases. Algunos llegan con la idea de que el programa de apoyo es una especie de espacio de entretenimiento y cuesta hacerles trabajar.
¿Al ser un grupo de apoyo los chicos son más conflictivos?
No, hay de todo. Hay gente que está en el plan de apoyo porque es más inquieta y le cuesta centrarse y aprovechar bien las clases. Otros son poco trabajadores y necesitan una persona que esté pendiente de ellos, pero el programa no está pensado especialmente para alumnos conflictivos, aunque puede haberlos.
Explíquenos en qué consiste los grupos de refuerzo. ¿Hay para todas las asignaturas o se limita a algunas?¿cuáles?
Dedicamos parte del tiempo a explicar contenidos y hacer actividades de refuerzo, sobre todo de Lengua y Matemáticas, que es en lo que más flojean, pero también de Ciencias Naturales y de Inglés. Luego cada uno hace los deberes que le hayan mandado para ese día y yo me encargo de ayudarlos y resolver sus dudas. Al hacer los deberes, podemos tratar cualquier asignatura, pero las que más dudas plantean son Lengua, Matemáticas y Naturales.
¿Sabía que ante las reiteradas denuncias que recibían, el sindicato ANPE ha puesto en marcha un servicio de atención a los profesores que se encuentran desesperados, se sienten maltratados por los alumnos y no saben dónde ir?, ¿qué le parece esta medida?
Me parece que es una buena iniciativa. Tal vez no logre resolver el problema, pero ya es bastante que los profesores que se encuentren en situaciones difíciles tengan un sitio donde acudir, donde se sientan escuchados y se tomen en serio su problema.
Una profesora dijo hace poco tiempo, “Ya nos hemos acostumbrado a que nos falten el respeto. No puedes darles clases porque primero tienes que enseñarles a ser personas”.¿Qué piensa al escuchar eso de profesores que ya llevan una ardua experiencia a sus espaldas?
Es bastante triste oír esto, pero muchas veces es verdad. También los profesores debemos enseñar a ser personas a los alumnos, si no es muy difícil que aprendan muchas matemáticas. Esto es muy bonito, pero resulta difícil hacerlo, sobre todo si no se cuenta con apoyo en casa de los alumnos. La verdad es que estas palabras podrían desanimar a un profesor novato, pero también puedes ver este problema como un reto que tienes que superar.
¿Cree que la educación es tarea de los profesores o de los padres?
Creo que es tarea de unos y de otros, sin embargo, el papel principal lo deben desempeñar los padres. Sobre todo a la hora de inculcar a sus hijos valores y conductas de respeto hacia los demás. Esto es difícil hoy en día, ya que quizá los padres disponen de menos tiempo para estar con sus hijos, pero si no lo hacen ellos, es difícil que en una clase de treinta alumnos el profesor lo consiga.
Licenciado en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid, especializado en Zoología, con Matrícula de Honor en su proyecto final, Estudio preliminar de la edazofauna del Pinar de Hoyocasero.
Actualmente ejerce como profesor de refuerzo del Programa de Rufuerzo, Orientación y Apoyo (PROA) que ofrece la Comunidad de Madrid para los alumnos con dificultades en el terreno escolar.
¿Tuvo claro desde siempre que quería ser profesor?
La verdad es que no, nunca me lo había planteado.
Entonces, ¿qué le movió a elegirlo?
Mientras estudiaba la carrera me dediqué a dar clases particulares a alumnos de la ESO. La experiencia del trabajo con esos alumnos despertó en mí el interés por la docencia. Además, yo soy licenciado en Biología, y tengo dos alternativas: docencia o investigación. El mundo de la investigación no me atrae demasiado y, sin embargo, la docencia me resulta muy interesante.
¿Se ve toda la vida dedicándose a esto o por el contrario le gustaría hacer otras cosas?
Me veo como profesor el resto de mi vida, pero me gustaría compaginar mi trabajo con otras cosas. Por ejemplo, estudiar otra carrera o hacer una tesis doctoral algún día; aunque como te he comentado la investigación no es lo que más me gusta.
En la actualidad las cifras de maltrato al profesorado son alarmantes, usted desde su posición como profesor, ¿qué nos puede contar?
Es un tema preocupante, que está a menudo en las noticias. Creo que está entre las principales preocupaciones de los profesores de hoy en día. Es verdad que en los últimos años el número de agresiones a los profesores parece haber aumentado y deberíamos preguntarnos por qué. La falta de respeto a la figura del profesor se está generalizando.
¿Qué opina sobre este tema?
Creo que la figura del profesor está bastante desprotegida. La verdad es que no existen medidas que resulten eficaces para sancionar a los alumnos que agreden a sus profesores o a otros alumnos. Además, en muchos de los casos, ni siquiera se cuenta con el apoyo de las familias, pues los padres se ponen de parte de sus hijos, aunque hayan cometido actos deplorables. Los jóvenes agresores se quedan con la sensación de que lo que han hecho no es grave ni tiene tanta importancia.
Entre los educadores estos maltratos emocionales generan frustración y, en algunos casos, degeneran en depresiones o crisis de ansiedad, ¿tiene usted miedo que al ser tan joven, los alumnos le tomen menos enserio y pueda llegar a sufrirlo en primera persona?
Es verdad que al ser joven los alumnos pueden tenerte menos respeto y esto puede ser un problema. Sin embargo, también les resultas más cercano, más próximo a ellos. Pueden hablar contigo de temas que les interesan y que quizá no se atreverían a tratar con alguien mayor. De esta forma puedes intentar ganarte su confianza, y esto puede ser una gran ventaja.
¿Cómo cree que reaccionaría si viviera en 1º persona esta situación?
No lo sé. Supongo que es una situación muy complicada. Intentaría mantener la calma y no perder los papeles, pero soy consciente de que me resultaría complicado hacerlo.
¿Cómo es el día a día de un profesor de un grupo de alumnos como el que usted da?
Bueno, al ser profesor de apoyo paso cuatro horas a la semana con los alumnos. Hasta ahora no he tenido problemas serios, sólo que en ocasiones resulta difícil que los chavales se tomen en serio las actividades y aprovechen bien el tiempo de las clases. Algunos llegan con la idea de que el programa de apoyo es una especie de espacio de entretenimiento y cuesta hacerles trabajar.
¿Al ser un grupo de apoyo los chicos son más conflictivos?
No, hay de todo. Hay gente que está en el plan de apoyo porque es más inquieta y le cuesta centrarse y aprovechar bien las clases. Otros son poco trabajadores y necesitan una persona que esté pendiente de ellos, pero el programa no está pensado especialmente para alumnos conflictivos, aunque puede haberlos.
Explíquenos en qué consiste los grupos de refuerzo. ¿Hay para todas las asignaturas o se limita a algunas?¿cuáles?
Dedicamos parte del tiempo a explicar contenidos y hacer actividades de refuerzo, sobre todo de Lengua y Matemáticas, que es en lo que más flojean, pero también de Ciencias Naturales y de Inglés. Luego cada uno hace los deberes que le hayan mandado para ese día y yo me encargo de ayudarlos y resolver sus dudas. Al hacer los deberes, podemos tratar cualquier asignatura, pero las que más dudas plantean son Lengua, Matemáticas y Naturales.
¿Sabía que ante las reiteradas denuncias que recibían, el sindicato ANPE ha puesto en marcha un servicio de atención a los profesores que se encuentran desesperados, se sienten maltratados por los alumnos y no saben dónde ir?, ¿qué le parece esta medida?
Me parece que es una buena iniciativa. Tal vez no logre resolver el problema, pero ya es bastante que los profesores que se encuentren en situaciones difíciles tengan un sitio donde acudir, donde se sientan escuchados y se tomen en serio su problema.
Una profesora dijo hace poco tiempo, “Ya nos hemos acostumbrado a que nos falten el respeto. No puedes darles clases porque primero tienes que enseñarles a ser personas”.¿Qué piensa al escuchar eso de profesores que ya llevan una ardua experiencia a sus espaldas?
Es bastante triste oír esto, pero muchas veces es verdad. También los profesores debemos enseñar a ser personas a los alumnos, si no es muy difícil que aprendan muchas matemáticas. Esto es muy bonito, pero resulta difícil hacerlo, sobre todo si no se cuenta con apoyo en casa de los alumnos. La verdad es que estas palabras podrían desanimar a un profesor novato, pero también puedes ver este problema como un reto que tienes que superar.
¿Cree que la educación es tarea de los profesores o de los padres?
Creo que es tarea de unos y de otros, sin embargo, el papel principal lo deben desempeñar los padres. Sobre todo a la hora de inculcar a sus hijos valores y conductas de respeto hacia los demás. Esto es difícil hoy en día, ya que quizá los padres disponen de menos tiempo para estar con sus hijos, pero si no lo hacen ellos, es difícil que en una clase de treinta alumnos el profesor lo consiga.
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