domingo, 12 de diciembre de 2010

UNA PSICÓLOGA

Mercedes Sastre Rubio. Cincuenta y cinco años. Licenciada en Psicología por la UNED. Lleva treinta y cinco años desempeñando su labor como docente en centros públicos de la Provincia de Segovia. Asegura que “el acoso al profesorado es una de las mayores lacras del Sistema Educativo de nuestro país”.


¿Que factores pueden determinar una situación de acoso laboral?
a) El abuso de poder y la manipulación perversa por parte del agresor
b) Una institución incompetente para resolver conflictos.

Trasladando estos factores a la situación escolar propiamente dicha se podría decir que la situación de acoso al profesorado se produce porque, “el profesor no puede mantener la autoridad como la mantenía antes, de una forma arbitraria”.Castilla del Pino afirma que, efectivamente, hoy en día no debe tolerarse aquella autoridad arbitraria que sufrimos muchos antes de que se instaurará la democracia, pero el problema es que “no ha habido un mecanismo que la sustituya”. Por ello, la solución al problema de los conflictos escolares pasa por “restaurar la autoridad -no arbitraria- en las aulas”.
“Yo no creo que exista hoy en día ninguna profesión que sea mayor deparadora de sufrimiento para quien la desempeña que la profesión docente”.
Así de tajante se mostró el psiquiatra Carlos Castilla del Pino durante en su exposición sobre las patologías de la identidad y función docente, una afirmación que viene respaldada por su experiencia de más de 50 años en la atención de los problemas mentales de muchos docentes.
Hasta los ochenta, los profesores padecían enfermedades mentales en porcentajes similares a los del resto de la población, pero a partir de esta fecha se produce un cambio notable, los docentes empiezan a sufrir patologías que dependen fundamentalmente del medio en el que se desenvuelven y que están relacionadas con la frustración que les depara no poder desempeñar su trabajo como ellos quisieran.
Muchos de ellos son, según Castilla, “juguetes rotos”, profesionales que han visto frustrada su vocación docente y que “sufren una crisis de autoestima de tal naturaleza que cuando acontece difícilmente tiene solución”.
Ante las situaciones de conflictos en el aula hay profesores que se derrumban, “tiran la toalla” porque no consiguen el fin, dar sus clases y que los alumnos aprendan, y no disponen de medios para ello; otros adoptan una actitud cínica y “se dicen ‘sigamos la tarea como sea y que nos jubilen cuanto antes’”.
La conflictividad escolar avanza por años de forma impresionante, según explica el eminente psiquiatra, que considera que “la situación no es sólo dramática sino patética”.
El docente es presionado por los alumnos, -“¿qué se hace con unos alumnos que acogen todos los días a su profesor con silbidos”-; los responsables del centro, que les exigen mantener la autoridad; los padres, que prefieren responsabilizar al profesor antes que enfrentarse a sus hijos, y la Administración educativa.
Los conflictos escolares se producen porque, “el profesor no puede mantener la autoridad como la mantenía antes, de una forma arbitraria”.
Castilla del Pino afirma que, efectivamente, hoy en día no debe tolerarse aquella autoridad arbitraria que sufrimos muchos antes de que se instaurará la democracia, pero el problema es que “no ha habido un mecanismo que la sustituya”. Por ello, la solución al problema de los conflictos escolares pasa por “restaurar la autoridad -no arbitraria- en las aulas”.
Víctimas y agresores son “alumnos con necesidades educativas especiales y se requieren profesores con una formación especial”, afirma la investigadora, para quien, en contra de lo que opinan muchos profesores, “es más preocupante y necesita más atención el agresor que la víctima”, ya que mientras que el agresor, “-diciéndolo con toda la prudencia- es un futuro delincuente”, la víctima suele recuperarse.
“Todos hemos sido víctimas alguna vez y lo hemos superado”.
Destruir la patológica relación existente entre víctima y agresor, es una de las soluciones aportadas por esta investigadora, pero esto no puede hacerlo la escuela sola, necesita la colaboración de toda la comunidad. “La escuela no tiene respuestas para problemas que son estructurales".


¿Cuáles serían las medidas que se deberían adoptar para acabar con este problema?
Se estima que la intervención simultánea sobre factores individuales, familiares y socioculturales, es la única vía posible de prevención del acoso escolar. La prevención se puede realizar en distintos niveles.
Una prevención primaria sería responsabilidad de los padres (apuesta por una educación democrática y no autoritaria), de la sociedad en conjunto y de los medios de comunicación (en forma de autorregulación respecto de determinados contenidos).
Una prevención secundaria sería las medidas concretas sobre la población de riesgo, esto es, los adolescentes (fundamentalmente, promover un cambio de mentalidad respecto a la necesidad de denuncia de los casos de acoso escolar aunque no sean víctimas de ellos), y sobre la población directamente vinculada a esta, el profesorado (en forma de formación en habilidades adecuadas para la prevención y resolución de conflictos escolares).
Por último, una prevención terciaria serían las medidas de ayuda a los protagonistas de los casos de acoso escolar.
. Para mejorar la convivencia educativa y prevenir la violencia, es preciso enseñar a resolver conflictos de forma constructiva; es decir, pensando, dialogando y negociando.

En países como Finlandia, en los que el acoso escolar es apenas inexistente los informes revelan que hay un índice mínimo de fracaso en los estudios, ¿considera que estas dos situaciones podrían estar relacionadas de algún modo?

Desde luego que sí. Actualmente en nuestro país se pierden alrededor de 15 minutos diarios como media, en cada sesión de clase, para crear un clima adecuado que permita el aprendizaje de cualquier área en la ESO. Y eso cuando se consigue. Esta situación hay que irla corrigiendo poco a poco, sin prisa, pero sin pausa dando una mejor formación al profesorado, restableciendo su autoridad, y reconociendo la importancia del trabajo que realiza. Eso ocurre en Finlandia

¿Cuáles pueden ser las secuelas psicológicas para los profesores acosados?
- Agotamiento emocional, falta de realización personal, manifestaciones clínicas de depresión y conductas de despersonalización. Estas manifestaciones llevan a diagnósticos poco precisos (depresión) Esta falta de precisión, puede no beneficiar a la victima de querer denunciar el acoso. Para favorecer el esclarecimiento de datos en el proceso de denuncia, la etiqueta diagnóstica de depresión debería ir seguida de causas aclaratorias como: “depresión reactiva al acoso laboral”.

- Estrés-ansiedad: el cuadro reviste características comunes con el trastorno de estrés postraumático (Gonzalez de Rivera 2000) con instrucciones obsesivas, sueños repetitivos relacionados con el acoso, hiperactividad simpática, irritabilidad y desarrollo progresivo de conductas de evitación, como reuniones o encuentros con algún colega. La etiqueta diagnóstica seria aconsejable acompañar de posibles aspectos relacionados, como síndrome de estrés por acoso laboral.

Las consecuencias negativas del síndrome no solo alcanzan a la victima, se extienden a la organización (enrarecimiento del clima laboral, falta de motivación de los empleados y mayor siniestrabilidad).

¿Considera que hay un perfil más o menos claro de profesor acosado? ¿Y de acosador?
No se puede afirmar que exista un perfil psicológico que predisponga a una persona a ser victima de acoso. Cualquier persona en cualquier momento puede ser victima. Paradójicamente a lo que pueda pensarse, la victima del mobbing, responde con un cúmulo de virtudes profesionales y personales. Suelen ser personas honestas con valores éticos muy sólidos, que habitualmente se sacrifican por los demás tienen dificultades para que los demás les ayuden. Son vulnerables a las criticas y a los juicios ajenos, aunque no tengan fundamento, lo que les lleva a justificarse y a culpabilizarse. Estas características les hacen vulnerables a los ojos del acosador.

Modélicos y encantadores en apariencia, los acosadores son peligrosos para el equilibrio emocional de los que les rodean. Su principal intención es aprovecharse de los demás.
Popularmente se las conoce como personas envidiosas (Fornes 2001), “trepas” (Fuentes 2001) o “personas problema” (Tierno 2001). Se considera que al descubrir cualquier indicio de superioridad en los demás (niveles de estudios superiores, elegancia en el vestir, etc)se ponen en guardia e inician un proceso de ataque y destrucción de la victima.



Por último, ¿considera que la sociedad le da a este problema la importancia que realmente tiene?
La conflictividad en las aulas es reflejo de un problema social de gran calado, y está asociado a aspectos tan diversos como el abandono de las responsabilidades educativas por parte de las familias, la ausencia de normas en la educación, la crisis de valores, el descrédito de la autoridad, la situación del sistema educativo, la violencia ambiental que rodea a los niños y jóvenes y el mal uso de las nuevas tecnologías.
Pero no podemos dejar de lado que todas las carencias de la estructura social exigen sin embargo a la escuela y al profesorado un esfuerzo titánico sin que se reconozca la importancia y la dignidad de la tarea que se les encomienda.

Es preciso que todos los que tienen responsabilidad en el proceso educativo asuman su parte de la misma para resolver de una vez este grave problema y evitar que nuestros índices de conflictividad se equiparen con los que sufren algunos países de nuestro entorno.

UN PROFESOR DE APOYO


Alfonso Sánchez Díaz

Licenciado en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid, especializado en Zoología, con Matrícula de Honor en su proyecto final, Estudio preliminar de la edazofauna del Pinar de Hoyocasero.
Actualmente ejerce como profesor de refuerzo del Programa de Rufuerzo, Orientación y Apoyo (PROA) que ofrece la Comunidad de Madrid para los alumnos con dificultades en el terreno escolar.


¿Tuvo claro desde siempre que quería ser profesor?

La verdad es que no, nunca me lo había planteado.

Entonces, ¿qué le movió a elegirlo?

Mientras estudiaba la carrera me dediqué a dar clases particulares a alumnos de la ESO. La experiencia del trabajo con esos alumnos despertó en mí el interés por la docencia. Además, yo soy licenciado en Biología, y tengo dos alternativas: docencia o investigación. El mundo de la investigación no me atrae demasiado y, sin embargo, la docencia me resulta muy interesante.

¿Se ve toda la vida dedicándose a esto o por el contrario le gustaría hacer otras cosas?

Me veo como profesor el resto de mi vida, pero me gustaría compaginar mi trabajo con otras cosas. Por ejemplo, estudiar otra carrera o hacer una tesis doctoral algún día; aunque como te he comentado la investigación no es lo que más me gusta.

En la actualidad las cifras de maltrato al profesorado son alarmantes, usted desde su posición como profesor, ¿qué nos puede contar?

Es un tema preocupante, que está a menudo en las noticias. Creo que está entre las principales preocupaciones de los profesores de hoy en día. Es verdad que en los últimos años el número de agresiones a los profesores parece haber aumentado y deberíamos preguntarnos por qué. La falta de respeto a la figura del profesor se está generalizando.

¿Qué opina sobre este tema?

Creo que la figura del profesor está bastante desprotegida. La verdad es que no existen medidas que resulten eficaces para sancionar a los alumnos que agreden a sus profesores o a otros alumnos. Además, en muchos de los casos, ni siquiera se cuenta con el apoyo de las familias, pues los padres se ponen de parte de sus hijos, aunque hayan cometido actos deplorables. Los jóvenes agresores se quedan con la sensación de que lo que han hecho no es grave ni tiene tanta importancia.


Entre los educadores estos maltratos emocionales generan frustración y, en algunos casos, degeneran en depresiones o crisis de ansiedad, ¿tiene usted miedo que al ser tan joven, los alumnos le tomen menos enserio y pueda llegar a sufrirlo en primera persona?

Es verdad que al ser joven los alumnos pueden tenerte menos respeto y esto puede ser un problema. Sin embargo, también les resultas más cercano, más próximo a ellos. Pueden hablar contigo de temas que les interesan y que quizá no se atreverían a tratar con alguien mayor. De esta forma puedes intentar ganarte su confianza, y esto puede ser una gran ventaja.

¿Cómo cree que reaccionaría si viviera en 1º persona esta situación?

No lo sé. Supongo que es una situación muy complicada. Intentaría mantener la calma y no perder los papeles, pero soy consciente de que me resultaría complicado hacerlo.

¿Cómo es el día a día de un profesor de un grupo de alumnos como el que usted da?

Bueno, al ser profesor de apoyo paso cuatro horas a la semana con los alumnos. Hasta ahora no he tenido problemas serios, sólo que en ocasiones resulta difícil que los chavales se tomen en serio las actividades y aprovechen bien el tiempo de las clases. Algunos llegan con la idea de que el programa de apoyo es una especie de espacio de entretenimiento y cuesta hacerles trabajar.

¿Al ser un grupo de apoyo los chicos son más conflictivos?

No, hay de todo. Hay gente que está en el plan de apoyo porque es más inquieta y le cuesta centrarse y aprovechar bien las clases. Otros son poco trabajadores y necesitan una persona que esté pendiente de ellos, pero el programa no está pensado especialmente para alumnos conflictivos, aunque puede haberlos.

Explíquenos en qué consiste los grupos de refuerzo. ¿Hay para todas las asignaturas o se limita a algunas?¿cuáles?

Dedicamos parte del tiempo a explicar contenidos y hacer actividades de refuerzo, sobre todo de Lengua y Matemáticas, que es en lo que más flojean, pero también de Ciencias Naturales y de Inglés. Luego cada uno hace los deberes que le hayan mandado para ese día y yo me encargo de ayudarlos y resolver sus dudas. Al hacer los deberes, podemos tratar cualquier asignatura, pero las que más dudas plantean son Lengua, Matemáticas y Naturales.


¿Sabía que ante las reiteradas denuncias que recibían, el sindicato ANPE ha puesto en marcha un servicio de atención a los profesores que se encuentran desesperados, se sienten maltratados por los alumnos y no saben dónde ir?, ¿qué le parece esta medida?

Me parece que es una buena iniciativa. Tal vez no logre resolver el problema, pero ya es bastante que los profesores que se encuentren en situaciones difíciles tengan un sitio donde acudir, donde se sientan escuchados y se tomen en serio su problema.

Una profesora dijo hace poco tiempo, “Ya nos hemos acostumbrado a que nos falten el respeto. No puedes darles clases porque primero tienes que enseñarles a ser personas”.¿Qué piensa al escuchar eso de profesores que ya llevan una ardua experiencia a sus espaldas?

Es bastante triste oír esto, pero muchas veces es verdad. También los profesores debemos enseñar a ser personas a los alumnos, si no es muy difícil que aprendan muchas matemáticas. Esto es muy bonito, pero resulta difícil hacerlo, sobre todo si no se cuenta con apoyo en casa de los alumnos. La verdad es que estas palabras podrían desanimar a un profesor novato, pero también puedes ver este problema como un reto que tienes que superar.

¿Cree que la educación es tarea de los profesores o de los padres?

Creo que es tarea de unos y de otros, sin embargo, el papel principal lo deben desempeñar los padres. Sobre todo a la hora de inculcar a sus hijos valores y conductas de respeto hacia los demás. Esto es difícil hoy en día, ya que quizá los padres disponen de menos tiempo para estar con sus hijos, pero si no lo hacen ellos, es difícil que en una clase de treinta alumnos el profesor lo consiga.